Las láminas de acero son cortadas a la medida que especifica la Orden de Fabricación.
Máquinas de corte y troquelado le harán los escotes y perforaciones necesarias a la lámina de acero.
Maquinas plegadoras realizarán los dobleces y cejas necesarias para estructurar las piezas, dar diseño etc.
Se soldarán las esquinas y dobleces de las piezas para unirlas y terminar de estructurarlas.
Se pulen las piezas para minimizar las imperfecciones del acero y cualquier ralladura que se haya dado durante los procesos anteriores.
Las piezas se deben de lavar perfectamente con soluciones químicas para eliminar la grasa presente en la superficie del acero y para dejarla en condiciones óptimas para recibir el esmalte.
Es el proceso mediante el cual se aplica el esmalte de porcelana de fundente por medio de una pistola y aire a presión. Esta primera capa de esmalte servirá de base para recibir el esmalte en el color deseado.
Una vez aplicado el esmalte, en fundente base, y éste se encuentre en la pieza en húmedo, se ingresa al túnel de secado donde a temperaturas de entre 100 y 150 °C se evapora el agua y el esmalte es secado quedando en estado de “biscocho” (polvo).
Las piezas que se encuentran con “biscocho” de esmalte en fundente se hornearan a una temperatura de entre 835°C a 860°C, lo que generara una fusión entre el esmalte de porcelana y el acero.
Es el proceso mediante el cual se aplica el esmalte de porcelana de color por medio de una pistola y aire a presión. Esta capa será la que dará el acabado final a las piezas.
Una vez aplicado el esmalte, en cubierta color, y este se encuentre en la pieza en húmedo ésta se ingresa al túnel de secado donde a temperaturas de entre 100 y 150 °C se evapora el agua y el esmalte es secado quedando en estado de “biscocho”.
Las piezas se encuentran con “biscocho” de esmalte de color y se hornearán dependiendo del color y el tipo de esmalte a una temperatura menor a los 800°C.
Proceso en el cual mediante la aplicación de pastas especiales hechas con componentes de fritas, aceite y óxidos, con un proceso de pre-prensa en la cual se elaboran negativos.
Posteriormente mediante pantallas de bloqueo y una mesa de serigrafía, se aplican las pastas de gran variedad de colores para imprimir sobre la pieza la imagen, texto o figura deseada.
La serigrafía se secará dependiendo del tipo de pieza en una mesa de secado o en el túnel de secado a una temperatura aproximada de 100°C. Posteriormente se horneara a una temperatura recomendada de entre 760°C y 780°C.
El pegado de diferentes sustratos rigidizarán de mejor manera las piezas. Darán otras propiedades físicas a las mismas tales como aislamiento térmico y acústico.
Las piezas se empacarán, limpiaran e inspeccionarán por última vez para posteriormente ser entregadas al cliente.